Frank and Drake es una historia gótica moderna que sitúa al jugador en el corazón de un misterio sobrenatural mediante rutas narrativas ramificadas y no lineales, minijuegos y puzles, y un estilo único de arte rotoscópico. Tómate tu tiempo, explora y empápate de cada palabra.
Frank and Drake desde el primer momento, te mete en una atmósfera rara, inquietante, casi incómoda. De esas que no sabes muy bien por qué, pero te hacen quedarte. Es como entrar en un edificio viejo, medio abandonado, donde cada rincón parece esconder algo. Y sí… algo hay.
La propuesta es sencilla en apariencia: dos personajes, un apartamento y una historia que se va desenredando poco a poco. Pero no te confíes. Lo que parece simple, en realidad es bastante más profundo. Aquí cada decisión pesa. Cada nota que lees importa. Cada pequeño detalle puede cambiarlo todo.
Además, hay un elemento que marca la diferencia: nunca controlas a los dos protagonistas al mismo tiempo. Viven separados, en horarios opuestos, y solo se comunican con notas. Suena curioso… y lo es. Pero también genera una sensación de soledad muy potente.
Y luego está el estilo visual. Ese toque rotoscópico le da una personalidad brutal. No es el típico juego bonito sin más. Es raro, diferente… y funciona.
En resumen, Frank and Drake no busca gustar a todo el mundo. Va a su ritmo, con calma, sin prisas. Pero si conectas con él, te va a dejar pensando bastante tiempo después de apagar la consola.
Historia de Frank and Drake: dos vidas, un mismo misterio
La historia es, sin duda, el corazón del juego. Y no exagero. Aquí todo gira en torno a ese misterio que va creciendo poco a poco, como una bola de nieve.
Por un lado tenemos a Frank. Es conserje en un edificio bastante deteriorado de Oriole City. Vive solo… o eso cree. Está cansado, confuso, y empieza a sospechar que algo no va bien en su cabeza. Tiene esa sensación constante de que está perdiendo el control. Y claro, eso ya te pone en alerta.
Luego está Drake. Su situación es aún más extraña. No puede salir de día. Literalmente. La luz solar le afecta de una forma que no termina de explicarse del todo. Así que su vida ocurre de noche, cuando el resto duerme.

Lo curioso —y aquí viene lo interesante— es que ambos comparten el mismo apartamento. Pero nunca coinciden. Nunca se ven. Es como si vivieran en dos mundos paralelos dentro del mismo espacio.
Su única forma de comunicarse son las notas adhesivas. Sí, post-its. Mensajes que dejan aquí y allá, intentando entender qué está pasando. Y te aseguro que esas notas tienen más peso del que parece.
A medida que avanzas, empiezas a ver que hay algo más grande detrás. Una conspiración. Algo que conecta sus vidas de forma inquietante. Y tú estás en medio de todo eso.
Lo mejor es que la historia no es lineal. Para nada. Tus decisiones cambian el rumbo. A veces de forma evidente… y otras, casi sin darte cuenta. Y eso hace que quieras volver a jugar. Porque sabes que no lo has visto todo.
Es una narrativa que se cuece a fuego lento. Pero cuando engancha… no te suelta.
Jugabilidad en Frank and Drake: calma, decisiones y mucha atención
Si vienes buscando acción constante, aquí no la vas a encontrar. Y mejor así. Porque la jugabilidad de Frank and Drake va por otro camino.
Esto es un juego de explorar, leer, decidir… y volver a explorar. No hay prisas. De hecho, el propio juego te invita a tomarte tu tiempo. A mirar cada rincón, a leer cada nota con calma, a pensar antes de actuar.

Controlas a Frank durante el día y a Drake por la noche. Y ese cambio no es solo estético. Cada uno tiene su forma de interactuar con el mundo. Sus propias limitaciones. Sus propias dudas.
Lo interesante es cómo tus decisiones afectan a ambos. A veces eliges algo con Frank… y horas después ves las consecuencias con Drake. Y ahí es cuando dices: “vale, esto va en serio”.
También hay momentos donde tienes que tomar decisiones rápidas. No siempre puedes pensarlo todo durante minutos. Y eso añade un puntito de tensión que se agradece.
La exploración es clave. No es un juego que te lleve de la mano. Tienes que buscar, observar, conectar ideas. Es como armar un puzzle gigante sin tener todas las piezas desde el principio.

Y hablando de puzzles… sí, hay unos cuantos. Pero no son frustrantes. Más bien te hacen pensar lo justo para sentirte satisfecho cuando los resuelves.
En general, la jugabilidad se siente tranquila, casi introspectiva. No es para todo el mundo, pero si te gusta este ritmo… te va a encajar muy bien.
Frank and Drake está disponible con edición física. llega a cargo de Meridiem Games.
Mecánicas de Frank and Drake: pequeños detalles que lo cambian todo
Aquí es donde el juego empieza a brillar de verdad. Porque sus mecánicas, aunque no parecen revolucionarias al principio, están muy bien pensadas.
La más importante es la narrativa ramificada. Cada decisión que tomas abre caminos distintos. Y no hablo de cambios pequeños. Algunas elecciones pueden alterar bastante el desarrollo de la historia.
Esto se combina con la dualidad de los personajes. Frank y Drake no solo viven en horarios opuestos. También ven el mundo de forma distinta. Y eso afecta a cómo resuelves los problemas.

Por ejemplo, hay situaciones que solo uno de ellos puede investigar. Así que tienes que confiar en lo que el otro deje escrito. Es como trabajar en equipo… pero sin hablar directamente. Curioso, ¿no?
Luego están los minijuegos y puzles. Algunos son bastante originales. Otros más clásicos. Pero todos encajan bien dentro de la narrativa. No están ahí solo por rellenar.
También hay mecánicas de observación. De esas que te obligan a fijarte en detalles pequeños. Un número en la pared, una frase mal escrita, una foto medio rota… cosas así.
Y no puedo dejar fuera la rejugabilidad. El juego está diseñado para que lo juegues más de una vez. Hay rutas alternativas, escenas que puedes perderte, decisiones que cambian completamente el contexto.

Es de esos juegos donde, al terminar, te quedas pensando: “seguro que hay algo que no he visto”.
Y probablemente tengas razón.
Apartado audiovisual de Frank and Drake: raro, sí… pero con mucho encanto
El apartado visual es, sin duda, uno de los elementos más llamativos del juego. Y también uno de los más arriesgados.
Ese estilo rotoscópico le da una identidad muy fuerte. No es hiperrealista, tampoco caricaturesco. Está en ese punto intermedio que puede resultar extraño al principio. Pero dale unos minutos… y verás cómo encaja.
Los movimientos, las expresiones, los escenarios… todo tiene ese aire casi onírico. Como si estuvieras dentro de un sueño raro. O una pesadilla suave.
Los escenarios, además, están muy bien construidos. Oriole City se siente decadente, apagada, llena de secretos. No es un lugar agradable… pero tampoco quieres irte.

En cuanto al sonido, cumple muy bien su función. La música es sutil, ambiental. No busca destacar, sino acompañar. Y lo hace de forma bastante efectiva.
Hay momentos de silencio que dicen mucho. Más de lo que parece. Y eso, en un juego así, es clave.
Las voces (cuando aparecen) están bien interpretadas. Pero el peso real lo tienen los textos. Las notas. Los mensajes que se dejan los protagonistas.
Y aquí hay un punto fuerte: la escritura. Está cuidada, es natural, transmite emociones sin forzar. Y eso se agradece muchísimo.
En conjunto, el apartado audiovisual no busca impresionar por potencia. Busca crear una atmósfera. Y lo consigue.
Conclusión
Frank and Drake no es un juego para todo el mundo. Y está bien que sea así.
Es lento. Es reflexivo. A veces incluso puede resultar confuso. Pero ahí está su encanto. No te da todo hecho. Te obliga a implicarte.
Si te gustan las historias profundas, los misterios que se construyen poco a poco y los juegos que te hacen pensar… este título tiene mucho que ofrecerte.
La relación entre Frank y Drake, aunque nunca se ve directamente, se siente real. Evoluciona. Cambia. Y eso le da una carga emocional bastante potente.
Además, el sistema de decisiones y las múltiples rutas le dan una rejugabilidad muy interesante. No es de esos juegos que terminas y olvidas. Aquí te quedas con la sensación de que hay más.
¿Tiene defectos? Claro. Puede no enganchar al principio. Su ritmo no es para todos. Y su estilo visual puede chocar.
Pero si entras en su juego… si te dejas llevar… la experiencia merece mucho la pena.
Es de esos títulos que no buscan ser masivos. Buscan conectar. Y cuando lo hacen… dejan huella.
Y oye, a veces eso vale más que cualquier explosión en pantalla.
Si quieres obtener descuento en aplicaciones y juegos, únete a nuestra comunidad de Telegram aquí.
Además puedes encontrar más noticias como esta en el siguiente link.
También si lo prefieres, únete a nuestro canal de noticias de Telegram.
Si deseas unirte a nuestra comunidad de Telegram pincha aquí.
Grupo Telegram Referidos Meta

Grupo donde subimos app, experiencias y juegos de Meta Quest tanto gratuitas como con descuentos.
Frank and Drake
PROS
- Historia envolvente y diferente.
- Narrativa ramificada con peso real.
- Relación original entre protagonistas.
- Estilo visual único (rotoscopia).
- Ambientación muy lograda.
- Subtítulos en español.
CONS
- Ritmo lento.
- Puede resultar confuso al inicio.
- Jugabilidad limitada.
Review Breakdown
-
Jugabilidad
0
-
Mecánicas
0
-
Gráficos
0
-
Audio
0


