The Bearer & The Last Flame ha recibido una actualización bastante importante en sus versiones de Steam y PS5, y no hablamos de un simple parche menor… sino de una serie de mejoras que apuntan directamente a la experiencia del jugador.
Ya sabes cómo pasa muchas veces: un título con buenas ideas, una atmósfera potente y combates exigentes… pero con pequeños detalles técnicos que pueden romper un poco la inmersión. Pues bien, esta actualización parece ir justo a por esos detalles. Desde ajustes en la cámara hasta mejoras en el rendimiento durante combates intensos, el objetivo es claro: que todo se sienta más fluido, más cómodo y, en definitiva, más disfrutable.
Además, se han añadido nuevas opciones de configuración que permiten personalizar la experiencia de una forma mucho más flexible. Desde el campo de visión hasta el volumen de las voces.
En resumen, The Bearer & The Last Flame sigue evolucionando.
Mejoras en cámara y visualización en The Bearer & The Last Flame
Uno de los cambios más notables de esta actualización de The Bearer & The Last Flame tiene que ver con algo que todos usamos constantemente pero pocas veces pensamos en ello: la cámara.
Sí, la cámara. Ese pequeño detalle que, cuando funciona bien, ni lo notas… pero cuando falla puede arruinar una pelea complicada o una exploración tranquila.
Para empezar, el manejo de la cámara ahora es mucho más fluido. Los movimientos se sienten más naturales y suaves, lo que ayuda bastante cuando estás explorando escenarios o enfrentándote a enemigos en espacios cerrados.
Pero quizá el cambio más interesante está en el campo de visión. El FOV ha pasado de 32 a 47, una diferencia que puede parecer pequeña sobre el papel, pero que en la práctica se nota bastante. Ahora el jugador tiene una perspectiva más amplia del entorno, algo que reduce esa sensación de “cámara demasiado cercana” que algunos usuarios no se hacen a ella.

Además, se han añadido nuevos ajustes para gráficos y pantalla, permitiendo adaptar la experiencia visual a diferentes preferencias. No es una revolución visual, claro… pero sí una mejora muy bienvenida.
Al final, son esos pequeños ajustes los que hacen que recorrer el mundo de The Bearer & The Last Flame resulte mucho más cómodo y natural.
Nuevas opciones de personalización en The Bearer & The Last Flame
Otro punto fuerte de esta actualización de The Bearer & The Last Flame está en las nuevas opciones de configuración. Y aquí es donde el juego empieza a sentirse más flexible y adaptado al jugador.
Por ejemplo, ahora existe un ajuste específico para el volumen de las voces. Puede parecer algo simple, pero viene muy bien para quienes quieren escuchar mejor los diálogos sin tener que subir el volumen de todo el juego.
También se ha añadido la opción de activar o desactivar la luz del propio jugador. Este detalle puede parecer menor… hasta que estás explorando una zona oscura y decides cómo quieres iluminar el entorno. Algunos jugadores prefieren una experiencia más inmersiva y menos “guiada”, así que tener control sobre esto es un pequeño lujo.

Otra opción interesante permite desactivar la música de fondo, aunque se mantiene activa durante los combates contra jefes. Esto crea una atmósfera curiosa: puedes explorar con un ambiente más silencioso y, de repente, cuando llega una batalla importante… la música vuelve a irrumpir con fuerza.
En conjunto, estas opciones hacen que The Bearer & The Last Flame permita ajustar la experiencia a gustos muy distintos. Y eso siempre es buena señal.
Correcciones técnicas y rendimiento en The Bearer & The Last Flame
Más allá de los ajustes visuales y de sonido, la actualización de The Bearer & The Last Flame también trae una buena cantidad de mejoras técnicas. De esas que no siempre se ven… pero sí se sienten.
Por ejemplo, se ha mejorado la gestión del sistema físico cuando los enemigos mueren y entran en modo ragdoll. Antes podían ocurrir pequeños conflictos con la geometría del escenario —enemigos atravesando objetos o quedándose en posiciones raras—, algo que ahora debería suceder con mucha menos frecuencia.
También se ha corregido un problema en la interfaz del jugador que impedía que la cantidad de objetos en las ranuras rápidas se actualizara correctamente. Un fallo pequeño, sí, pero bastante molesto cuando dependes de esos objetos en medio del combate.
Otra mejora importante es la implementación de un sistema de precalentamiento de shaders al iniciar el juego o al modificar opciones gráficas. Esto ayuda a evitar tirones o interrupciones inesperadas durante la partida. Dicho de forma simple: menos microcortes y una experiencia más estable.
Además, el sistema de partículas se ha optimizado para que las batallas con muchos enemigos no afecten tanto al rendimiento. Algo especialmente útil en enfrentamientos caóticos.

Por último, se ha solucionado un error curioso con los magos enemigos: antes, si un proyectil era interrumpido por otro enemigo en su trayectoria, el daño podía transferirse al jugador de forma incorrecta. Ahora ese comportamiento ya debería estar corregido.
Pequeños arreglos, sí… pero todos juntos hacen que The Bearer & The Last Flame funcione mucho mejor en el día a día. Y eso, cuando estás en plena aventura, se agradece muchísimo.
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